DESENCUENTROS TERRITORIALES 1 – LA EMERGENCIA DE LOS CONFLICTOS INTERÉTNICOS EN EL CAUCA

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Desencuentros Territoriales: Introducción

La constitución de 1991 reconoció la diversidad cultural en Colombia y, en consecuencia, introdujo un esquema diferencial de derechos que busca garantizar la integridad cultural de los pueblos indígenas y afrodescendientes, la mayoría de los cuales habitan en el campo colombiano y conviven con población campesina y mestiza. Cabe anotar que estas comunidades rurales se han caracterizado por una exclusión histórica respecto a otros grupos sociales del ámbito nacional; y en este sentido, no han tenido las mismas oportunidades de empleo y acceso a los servicios públicos, la protección de la salud, la cultura, y la administración de justicia, como consecuencia de situaciones que los desvincularon del control de sus territorios y los sometieron a condiciones de pobreza. Más allá de los conocidos efectos del conflicto armado, factores como la concentración de la tierra; el inapropiado uso del suelo; los conflictos de manejo y uso de las tierras; han reducido y deteriorado el hábitat de las comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas, motivando, en algunos casos, su abandono y hacinamiento en pequeñas áreas territoriales.

Conocida esta problemática, el Estado colombiano ha realizado esfuerzos para que exista un reconocimiento de los derechos territoriales de dichas comunidades rurales; sin embargo, pese a los avances en la dotación y legalización de tierras, aún existen comunidades indígenas sin resguardos debidamente legalizados, continúa pendiente la clarificación y reestructuración de diversos resguardos coloniales y republicanos, existen aún consejos comunitarios de población afrodescendiente sin titulación colectiva, la constitución reservas campesinas avanza muy lentamente y, en muchos casos, las tierras entregadas no son suficientes para garantizar la pervivencia de los grupos étnicos y culturales.

Además de las viejas dificultades, la ruralidad colombiana enfrenta hoy el reto de la interculturalidad y del ordenamiento social y productivo del territorio, teniendo en cuenta las diversas visiones que existen sobre los usos y conservación de la tierra. En este sentido, la concertación con los diferentes actores rurales se perfila como única forma posible de proceder frente a las aspiraciones territoriales de los distintos grupos de interés (a saber; constitución, clarificación y reestructuración de resguardos; titulación colectiva a comunidades negras; constitución de zonas de reserva campesina, zonas de desarrollo empresarial, monocultivo, infraestructura y minería), con el fin de evitar conflictos interétnicos e interculturales por la tierra y el gobierno territorial.

La relevancia actual de la interculturalidad aparece asociada a un modelo multicultural que entregó valor a lo étnico pero, de algún modo, seccionó la población rural desde la diferenciación; este hecho, atado a la ausencia de un ejercicio de ordenamiento territorial interétnico e intercultural que integre las distintas visiones frente al territorio, ha motivado y agudizado numerosos conflictos por la tierra y por la igualdad de derechos entre los actores rurales que conviven en la nación. Este tipo de problemáticas no siguen un patrón causal; al contrario, se derivan de la inexistencia de canales institucionales para tramitar acuerdos en medio de la diversidad de concepciones, trayectorias y principios de organización del territorio, y de percepciones en torno a lo público. Pero quizás más problemáticos que los conflictos entre las mismas comunidades opuestas bajo criterios de etnicidad, son aquellos desencuentros entre las expresiones globales y nacionales del capitalismo rural con los derechos de los pobladores rurales para habitar un territorio que de manera formal o informal han construido y territorializado por generaciones. Fenómenos como el despojo territorial, el desplazamiento forzado, el acaparamiento de tierras y la sostenibilidad ambiental de numerosos espacios geográficos del territorio nacional merecen un análisis comparado de sus particularidades regionales.

En la mediación y la solución de estos conflictos, el Estado tiene un rol fundamental pues debe garantizar los derechos de los diferentes sectores y promover la convivencia pacífica en los territorios. Sin embargo para cumplir con este rol, las instituciones necesitan contar con información cualificada sobre la distribución y formas de tenencia de la tierra; la caracterización socio-política de los territorios, sus poblaciones y los conflictos territoriales existentes; igualmente, se necesita adelantar procesos de concertación sobre el ordenamiento territorial y los modelos de desarrollo, para lo cual el Estado colombiano debe garantizar una institucionalidad cualificada, pero sobre todo articulada en el marco jurídico de protección de la diversidad cultural en Colombia, con habilidades para el relacionamiento intercultural y la gestión de los conflictos territoriales.

En medio de este panorama, se han desarrollado dos convenios de cooperación técnica y científica entre la Pontificia Universidad Javeriana -seccional Cali- y el Instituto de Desarrollo Rural (Incoder), a lo largo de los últimos dos años 2012 – 2013. Este trabajo de cooperación interinstitucional, ha buscado aunar esfuerzos para incrementar la capacidad de respuesta de los procesos organizativos comunitarios y del Estado frente a los desafíos multiculturales, y la generación de conflictos intra e intercomunitarios motivados por el acceso a la tierra y por el gobierno territorial, en varios lugares del país. Los convenios desarrollados le permitieron a Incoder, a lo largo de un periodo relativamente corto, generar avances significativos en la implementación de su política de Desarrollo Rural desde una perspectiva territorial, en contextos con alta conflictividad territorial e intercultural. Para esto, la Universidad Javeriana de Cali, a través del Centro de Estudios Interculturales, ha implementado diversas actividades agrupadas en los siguientes tres componentes: i) Análisis y caracterización socio-espacial de las situaciones generadoras de conflictos territoriales; ii) Diseño y acompañamiento de estrategias de gestión de los casos de conflictividad identificados; e iii) Implementación de procesos de capacitación para servidores públicos y de fortalecimiento organizativo.

Por medio de esta colección compuesta de II volúmenes se presenta la investigación adelantada por el Centro de Estudios Interculturales de la Universidad Javeriana de Cali y el Incoder en la caracterización de conflictos territoriales en diferentes regiones del país. El Volumen No I se concentra en los conflictos interculturales (Campesinos e Indígenas) e interétnicos (Indígenas–Indígenas y Afrodescendientes–Indígenas), que han venido emergiendo a lo largo de los últimos diez años de profundización del modelo multicultural en el Departamento del Cauca. Dichos conflictos tal y como se descubrirá a lo largo de la primera parte de este primer Volumen no provienen de una situación en la que la alteridad entre los diferentes grupos poblacionales se ha radicalizado a un punto de desencuentro y conflicto comunitario, sino de un sistema diferencial de derechos que no brinda las mismas garantías y posibilidades a poblaciones que más allá de su auto identificación étnica, se encuentran en similares situaciones de vulnerabilidad. Pero quizás el verdadero leitmotiv de los conflictos interétnicos e interculturales en el Cauca se podrá observar a lo largo de la segunda parte de este primer Volumen, cuando a través de un estudio de caso en el municipio de CajibÍo se aprecia la articulación histórica entre la propiedad de la tierra, el poder político y el estatus social, así como la prevalencia de un modelo de desarrollo rural que ha mantenido una inequidad en el acceso a la tierra y que ha propendido -en los últimos lustros- por privilegiar un uso del suelo productivo que responda a las dinámicas y necesidades del monocultivo y la minería.

De otra parte el Volumen No II abordara tres estudios de caso regional sobre conflictos territoriales que permiten visualizar la heterogeneidad y multicausalidad de esta problemática en el ámbito nacional. Así las cosas, el análisis de las problemáticas territoriales en la región de Montes de María proporciona información valiosa sobre los principales secuelas del conflicto armado colombiano donde la desarticulación del tejido social, el acaparamiento de tierras despojadas violentamente y el fortalecimiento de los proyectos agroindustriales, forestales y mineros, constituyen el marco de referencia para la implementación de una zona de reserva campesina, que permita ordenar el territorio y limitar de algún modo la concentración progresiva de la tierra en la región. Un segundo caso paradigmático con referencia al ordenamiento socio – ambiental del territorio es el caso de la Altillanura colombiana. En este sentido se observara la magnitud y los efectos sociales de una apertura no planificada a una de las últimas fronteras agrícolas del país. Un tercer caso será el caso de los diversos conflictos territoriales en el Departamento del Putumayo, donde es posible apreciar hasta que punto el modelo territorial del multiculturalismo colombiano responde mejor a los procesos históricos de los andes, pero tiene serios problemas para implementarse en historicidades y territorialidades como la del piedemonte amazónico. En dicha dirección el conflicto armado, la instalación de economías de enclave legales como la extracción de hidrocarburos, o ilegales como la siembra y transformación de cultivos ilícitos, son el telón de fondo de los numerosos proyectos de infraestructura que de oriente a occidente, aspiran a que el Putumayo forme parte del complejo entramado de conexiones que permitirían solventar la obsoleta estructura tecnopolítica que significa el canal de Panamá y evolucionar hacia la implementación de al menos tres canales secos que unirían el Atlántico con el Pacifico. Igualmente, los conflictos territoriales de este Departamento permiten observar las diversas visiones que sobre el desarrollo plantean la profundización de un modelo extractivista que aspira optimizar la succión de la inmensa bodega que significa el territorio amazónico, desde el Sur en dirección del Norte.

 

 

 

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Acerca de LaDireKta

Antropologo Universidad Nacional de Colombia, miembro del Colectivo de Comunicación Popular la DIREKTA-Medvedkino. Coordinador del área de investigación aplicada del Centro de Estudios Interculturales, Universidad Javeriana de Cali

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